Cumbre de Salud Pública del Instituto Milken: La lucha contra el problema de la obesidad

Por David Heber, M.D., Ph.D., F.A.C.P., F.A.S.N., Presidente del Consejo Consultor de Nutrición y del Instituto de Nutrición de Herbalife
22 abril, 2016

Hace poco fui un orador invitado a la Cumbre de Salud Pública del Instituto Milken de 2016 en Washington, D.C. Junto con expertos académicos, de gobierno y del sector privado para discutir sobre la lucha diaria contra el problema epidémico de la obesidad, participé en el panel de “Las cinturas del mundo: Una actualización de la guerra contra la obesidad,” moderado por la corresponsal de CNN Cristina Alesci.

La epidemia de obesidad mundial es peor de lo que pensábamos. Un estudio en 200 países demuestra que 1 de 8 personas está obeso1.

Y según el Centro Nacional para Estadísticas de Salud de la CDC, las personas entre 20 y 39 años de edad en los Estados Unidos tienen una tasa de obesidad del 36%2. Este grupo de edad es relativamente joven y relativamente libre de enfermedades, pero podrían estar estresados por su situación económica. Con frecuencia, la respuesta al estrés es una gaseosa o papitas y podrían no tener el tiempo para ejercitar adecuadamente.

Así que, ¿cómo cambias el comportamiento? Existe mucha ciencia detrás de eso. Hay algo conocido como las etapas de cambio de Prochaska y DiClemente. Estos incluyen la concientización, la educación, entrar en acción y una vez entres en acción, continuar reforzando la acción con el tiempo para poder mantenerlo.

Algunos datos tristes sobre los gimnasios para ejercicios fueron publicados en el Wall Street Journal la semana pasada que demostraban que para final de año en la mayoría de gimnasios solo queda el 7% de los participantes del gimnasio. Es un poco mejor que para crossfit y ciclismo. Sin embargo, resultados muy, muy desalentadores. Por lo que opino que es necesario el alcance de persona a persona, más allá de nuestra tecnología. Y contamos con evidencia de que existen células espejos en el cerebro, las mismas involucradas en el autismo, que cuando ves a una persona a los ojos y escaneas ambos cerebros mientras cuentas una historia y haces que la persona participe, ambos cerebros comienzan a “iluminarse” en el mismo lugar. Así que puedes hacer que una persona entienda tus intenciones. No hay suficientes médicos ni farmacias ni dietistas que hagan esto, por lo que considero debemos llegar al público. Necesitamos alcanzar a los grupos socioeconómicos más bajos donde existe el problema. Y necesitamos llegar al modelo de cambio de persona a persona, donde las personas son incentivadas a cambiar, para luego reforzar con un cuidado continuo, donde alguien te llame y se asegure que continuas con este comportamiento. No contamos con eso en el sector de salud pública. Tenemos decisiones formales pero en realidad necesitamos reinventar nuestra intervención para este problema en particular.

Medicare anunció con pompa y fanfarria su programa intensivo para diabetes tipo 2 con tan solo unas cuantas consultas. Yo opino que para este problema en particular casi necesitas de contacto diario, y es por eso por lo que es muy importante cambiar a un modelo de intervención público al nivel socioeconómico correcto. El libro La Brecha en la Salud: El Reto de un Mundo Desigual [Health Gap: The Challenge of an Unequal World], del Dr. Michael Marmot, en el que menciona que todos contamos con un listado fisiológico como el ejercicio, comer menos comidas grasosas, etc., pero existe otro listado: ¿Tienes un trabajo? ¿Es seguro donde vives? ¿Te da tu empleado tiempo para ejercitar? Y hasta que lidiemos con estos factores sociales de salud, la obesidad continuará siendo determinada por eso mismo.

Y el Dr. Nicholas Christakis de Harvard ha documentado esto en la comunidad Framingham, donde observó la obesidad por un período de 32 años y encontró que si conocías personas obesas, tenías mayor probabilidad de ser obeso y si conocías personas delgadas, tenías más probabilidades de ser delgado, según los datos sobre IMC. Así que es muy importante esta interacción social y esa conexión entre personas. Es algo que debe ser multidisciplinario con ejercicio, apoyo psicológico y educación, y todos deben ser parte de ello. Pero, lo que conocemos es que no hay suficiente proteína en la dieta estadounidense. Así que se trata del ejercicio, la proteína, el apoyo psicológico y la comunicación entre las personas. Creo que es casi el modelo social diario para otra persona. Tú mismo debes cambiar ese comportamiento.

Las carnes rojas han cambiado desde que éramos pequeños, y no es necesariamente para mejorar. Solíamos usar suavizador para carnes como una enzima para hacerla más suave. Ahora, el ganado se cría para que contenga mucha grasa en el interior del músculo para darle más gusto y agregar más sabor. El extremo de esto es la carne Kobe en Japón, lo que es mayormente grasa con pedacitos de carne roja. Y considero que las proteínas de base vegetal son algo que necesitamos avanzar y las pautas dietéticas hablan sobre los patrones alimenticios saludables, incluyendo un patrón alimenticio vegetariano y creo que los milénicos están adoptando una dieta mayormente a base vegetal y muchos de ellos son semi-vegetarianos o vegetarianos en sus prácticas alimenticias desde la perspectiva de salud. Por eso, creo que estamos viendo un movimiento en las prácticas dietéticas estadounidenses. Para cuando se hayan enviado las pautas dietéticas por todo el proceso de políticas e influencia, el mensaje como resultado es que, como dicen en la televisión, es un mensaje con un factor de calidad muy bajo, y no motiva en realidad a las personas. Las personas no prestan atención al consejo. Es demasiado, si pudiéramos decir, común.

Las personas necesitan aprender a cómo obtener las proteínas bajas en grasa para su dieta, reducir los granos refinados y aumentar las frutas y verduras. No es nada de ciencia. Y obtener 45 minutos de ejercicio todos los días. Si todas estas cosas en combinación y luego incentivas a las personas, ya sea forma económica o cualquier otra, para lograrlo, creo que esa es la solución para la epidemia de la obesidad.

1 Lancet 2016; 387: 1377–96
2 Ogden CL et al. NCHS Data Brief #219, November 2015

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