mitos de soya

La verdad sobre la soya: 5 hechos que debes saber

Por: Susan Bowerman, M.S., R.D., C.S.S.D., C.S.O.W.N., F.A.N.D. Directora Sénior, Educación y Capacitación Mundial en Nutrición

“He escuchado algunas cosas negativas sobre la soya ¿es buena para mí?” Me hacen esta pregunta con frecuencia como dietista, y aunque se han estudiado rigurosamente las ventajas y desventajas de la soya en las últimas décadas, todavía existen muchos mitos y conceptos erróneos en la cultura popular.

Mi respuesta siempre ha sido esta: los alimentos de soya han sido reconocidos como buenas fuentes de proteínas, y en algunas partes del mundo, la soya ha sido parte de la dieta durante miles de años. De hecho, hay un creciente cuerpo de investigación para apoyar los muchos beneficios de la soya. Y sin embargo, todavía hay algo de confusión sobre la soya.

¿Sigues indeciso? Déjame aclarar este tema para tranquilizarte.

Hecho No. 1: Los estrógenos vegetales no son lo mismo que el estrógeno natural

Muchos de los mitos y conceptos erróneos sobre los alimentos de soya parecen derivar del hecho de que la soya, y muchos otros alimentos, contienen compuestos naturales de plantas llamados isoflavonas. Las isoflavonas se clasifican como “fitoestrógenos”, que también se conocen como estrógenos dietéticos. Fito significa planta, y los fitoestrógenos también se pueden encontrar en manzanas, avena, café y otros alimentos.

Las isoflavonas se conocen como fitoestrógenos porque tienen una estructura química similar, pero no idéntica al estrógeno natural, la hormona producida por el sistema endocrino de tu cuerpo. En otras palabras, los fitoestrógenos derivados de plantas en la soya no tienen los mismos efectos en el cuerpo humano que los producidos por el estrógeno que produce el cuerpo.

Desafortunadamente, cuando algunas personas escuchan que “la soya contiene fitoestrógenos”, asumen que el consumo de soya expondrá su cuerpo a demasiados estrógenos, pero no es así.

Hecho No. 2: Las isoflavonas de soya no aumentan el riesgo de cáncer de mama

Esta confusión sobre los fitoestrógenos ha llevado a algunas mujeres a rechazar los alimentos de soya con la creencia errónea de que estos estrógenos de la planta aumentarán la exposición de su cuerpo al estrógeno y aumentarán el riesgo de cáncer de mama.

Sin embargo, resulta que lo contrario puede ser cierto.

Ciertos tejidos del cuerpo, como los senos, huesos y la próstata, tienen estructuras dentro de sus células llamadas receptores de estrógeno (ER). Estos receptores permanecen inactivos dentro de las células del tejido, pero una vez que se introduce el estrógeno, el estrógeno se une al receptor y luego ejerce sus efectos dentro de la célula.

El hecho es que hay dos tipos diferentes de receptores de estrógeno, y el estrógeno natural de su cuerpo se une por igual a ambos receptores. Pero las isoflavonas basadas en soya prefieren unirse a un solo tipo de receptor. Y así, cuando estos fitoestrógenos se introducen en tu cuerpo y se unen a su receptor preferido, interfieren un poco, lo que dificulta que el estrógeno natural del cuerpo se una allí. La investigación muestra que esta interferencia puede considerarse protectora y beneficiosa, especialmente cuando el cuerpo quiere limitar la activación del estrógeno natural.

En el caso del cáncer de mama, las preocupaciones sobre el aumento de los niveles de estrógeno natural debido a la soya son infundadas. De hecho, el porcentaje del cáncer de mama es menor en los países donde la soya se consume regularmente.

En estudios epidemiológicos asiáticos, un mayor consumo de soya en la vida temprana se asocia con un 25 a un 60 por ciento de reducción en el riesgo de cáncer de mama. De manera similar, la Sociedad Norteamericana de Menopausia ha concluido que las isoflavonas a base de soya no aumenta el riesgo de cáncer de mama o cáncer endometrial.

Hecho No. 3: La soya no tiene efectos feminizadores en los varones

Conocido coloquialmente como “senos masculinos”, este mito ha provocado que algunos hombres eviten por completo los productos de soya. Si bien ciertamente hace titulares, esto ha sido informado en solamente un estudio,  que documentó los efectos de “feminización” en un hombre de 60 años que tomaba 3 cuartos de galón de leche de soya diariamente.

Se estimó que la persona ingería 360 mg por día de isoflavonas, nueve veces la cantidad de isoflavonas que consumen los japoneses de mayor edad, entre los cuales el consumo de soya ya es más alto que el promedio mundial. El alto consumo de soya de la persona también se encontraba en el contexto de una dieta desequilibrada y deficiente en nutrientes, ya que la mayor parte de su consumo de calorías provenía de alimentos de soya.

Uno no debe sacar conclusiones de un caso, y en numerosos ensayos clínicos, no se han informado efectos feminizadores en hombres que estuvieron expuestos a 150 mg/día de isoflavonas de soya.

Hecho No. 4: La proteína de soya apoya la formación de músculos

Cuando las personas piensan en la proteína que desarrolla los músculos, por lo general piensan en la proteína del suero. La proteína de soya también es eficaz para promover el crecimiento muscular, pero el estigma contra los fitoestrógenos ha llevado a algunos consumidores a evitarla, en la creencia de que estos compuestos vegetales pueden disminuir los niveles de testosterona e interferir con el desarrollo muscular.

Este mito es falso. De acuerdo al metanálisis de estudios relacionados con la proteína de soya y las isoflavonas, se llegó a la conclusión de que ni los alimentos de soya ni los suplementos de isoflavona tuvieron efectos significativos sobre las concentraciones de testosterona en los hombres.

La soya es una gran fuente de proteínas y también es rica en arginina, el aminoácido que el cuerpo utiliza para producir óxido nítrico. El óxido nítrico aumenta el flujo de sangre a los músculos, lo que ayuda a suministrar nutrientes y oxígeno durante sus entrenamientos.

Hecho No. 5: La soya es una alternativa saludable y ecológica a las proteínas animales

Alejándonos de los mitos, consideremos el impresionante perfil nutricional de la soya.

La soya es una proteína vegetal completa: contiene todos los bloques de construcción de aminoácidos esenciales que se utilizan para fabricar todo tipo de estructuras de proteínas especializadas que nuestro cuerpo necesita. La soya también es baja en grasas saturadas y naturalmente no contiene colesterol, ya que solo los animales y los productos animales contienen colesterol.

Agregar alimentos de soya a tu dieta podría aumentar tu consumo de vitaminas, como el folato y la vitamina K, así como minerales como el calcio, el magnesio y el hierro. Además, aumentarás tu consumo de fibra si comes soya entera, y no puedes obtener fibra de las proteínas animales.

Finalmente, también puedes ayudar al planeta consumiendo más proteína de origen vegetal como la soya. Cuando se compara con el impacto ambiental de criar animales de granja, la producción de soya utiliza menos agua y tierra, y también produce menos gases de efecto invernadero.