En los Estados Unidos, el estilo de vida sedentario contribuye a la obesidad sarcopénica

Por Andrew Shao, Ph.D., Vicepresidente de Políticas Globales de Nutrición, Herbalife Nutrition
Noviembre 29, 2016

Si aún no estás motivado para levantarte del sofá o de esa silla, tu salud y bienestar pueden depender de ello. Un artículo reciente publicado en la revista Future Science (Ciencia del futuro) indica que el estilo de vida sedentario en el trabajo y en el hogar es u factor que contribuye al desarrollo de la obesidad sarcopénica, un síndrome relacionado con la edad.

 

La obesidad sarcopénica es una afección que se caracteriza por un aumento de la masa grasa y una reducción de la masa muscular magra. Dado que más del 20 % de la población mundial tendrá 60 años o más llegado el 20501, podemos esperar, lógicamente, que la prevalencia de la afección aumente.

La obesidad sarcopénica es provocada por una combinación de inactividad física, envejecimiento y mala alimentación, y se presenta con inflamación de bajo grado, resistencia a la insulina y cambios en la producción de hormonas2. Es posible que la afección pueda convertirse en un problema de salud pública más grave debido a una dieta deficiente, envejecimiento de la población, estilo de vida sedentario y un número creciente de puestos de trabajo donde es necesario pasar largos períodos sentado.

 

En la reciente Conferencia Anual de la Sociedad Internacional de Alimentos Funcionales y Nutraceúticos (International Society of Nutraceuticals & Functional Foods’ Annual Conference) llevada a cabo en Orlando, di una presentación para los médicos, científicos y expertos de la industria de todo el mundo sobre las implicaciones globales de la obesidad sarcopénica. Este es un tema que se alinea con la filosofía de nutrición global en Herbalife Nutrition, que exige una nutrición equilibrada y ejercicio regular para apoyar el bienestar, así como un estilo de vida saludable y activo.

 

Aunque la obesidad sarcopénica no tiene una causa única, la raíz del problema es que actualmente hay demasiadas personas sobrealimentadas y desnutridas en los Estados Unidos, que consumen alimentos ricos en energía y pobres en nutrientes.

 

La obesidad sarcopénica es un desafío creciente que requiere una solución multifacética. Desde una perspectiva política, necesitamos desarrollar recomendaciones alimentarias que proporcionen nutrientes adecuados sin un exceso de energía, junto con pautas de actividad física fáciles de implementar para todas las edades. Se necesita una respuesta con urgencia, dado que las tendencias globales de envejecimiento de la población, el estilo de vida sedentario y los índices de diabetes van en aumento3.

 

Si no se controla, la obesidad sarcopénica puede debilitar los músculos, limitar la movilidad, aumentar la probabilidad de caídas y fracturas, reducir la calidad de vida, inhibir la independencia, y aumentar la probabilidad de enfermedades metabólicas (diabetes, síndrome metabólico) y cardiovasculares (hipertensión, ataque al corazón, derrame cerebral).

 

La función de la grasa visceral

Aunque el cuerpo contiene diferentes tipos de grasa, la grasa alrededor de los órganos vitales, conocida como grasa visceral, está estrechamente ligada al síndrome metabólico y es un rasgo común de la obesidad sarcopénica. El peligro de la grasa visceral es que rodea a los principales órganos, como el corazón y el hígado, y estimula la inflamación sistémica. En relación con la obesidad, los individuos pueden tener un mismo índice de masa corporal, pero estados inflamatorios y niveles de riesgo completamente distintos debido a la diferencia en la distribución y el grado de grasa visceral.

 

Posibles estrategias

Para mejorar la composición corporal y reducir la grasa visceral, la atención debe centrarse en:

  • Entrenamientos regulares de resistencia, con el uso de pesas libres, máquinas de pesas, etc.
  • Consumir una dieta rica en nutrientes con una variedad de frutas, verduras, granos enteros, proteína magra (soya, carne magra, aves, huevos, nueces, semillas), compuestos bioactivos (té verde) y ácidos grasos omega 3 saludables (aceite de pescado, aceite de krill).
  • Limitar el consumo de calorías “vacías”.

 

La conclusión es que un enfoque equilibrado, que incorpore una dieta saludable, descanso, hidratación y actividad física regular, tiene el potencial de apoyar una vida sana y activa.

 

1Informe sobre el Envejecimiento de la Población Mundial – 2013 (World Population Ageing 2013 Report), Naciones Unidas
2Stenholm et al., Curr Opin Clin Metab Care. 2009; 11(6): 693-700.
3Miller, et al. J. Nutr. 2009; 139: 1198-1202.