Los expertos en metabolismo indican que se necesita más investigación en materia de la obesidad, el envejecimiento y el cerebro

Por Carel le Roux, MBChB, MSc, FRCP, FRCPath, Ph.D. Miembro del Consejo Asesor de Nutrición
Enero 18, 2017

La combinación de obesidad y envejecimiento puede causar efectos negativos en el cerebro. A pesar de que se necesitan más estudios a largo plazo, cada vez más surge evidencia que demuestra la existencia de cambios cerebrales relacionados a la obesidad y a un mayor riesgo de envejecimiento cognitivo*.

 

En un pequeño estudio de la Universidad de Cambridge en 2016, se demostró que de 478 adultos, los más delgados tenían el cerebro más grande que las personas con obesidad de la misma edad. A pesar que los hallazgos de este estudio son interesantes, aún se necesita más investigación para determinar por qué podrían estar ocurriendo estos cambios al cerebro y por qué podría ser importante para el funcionamiento cognitivo y la salud en general.

 

Al ser la computadora principal que regula nuestras funciones vitales, el cerebro es también donde residen en última instancia las causas y soluciones para la obesidad. Como experto en medicina metabólica, trabajo con un equipo de profesionales médicos, quienes están enfocados en comprender cómo “el intestino le habla al cerebro” y cómo estas señales se pueden optimizar para mejorar la salud.

Pero exactamente, ¿qué parte del cerebro es responsable de la obesidad? Muchos piensan que se trata de fuerza de voluntad y que los pacientes con obesidad son muy poco disciplinados. Sin embargo, son realmente las áreas corticales del cerebro, como el hipotálamo y núcleo del tracto solitario, que controlan nuestras funciones vitales incluidas el hambre y la plenitud. Cuando vemos dónde está situado el hipotálamo, notamos que no tiene casi ningún contacto con las áreas del cerebro que utilizamos para la filosofía o las matemáticas, también llamadas áreas corticales. Por esa razón, es muy difícil que alguien “piense” la forma de adelgazar.

 

Cuando nos ofrecen el postre y tenemos que elegir entre brócoli y un trozo más agradable de pastel, casi siempre elegiremos la segunda opción. Entonces, ¿por qué elegimos el pastel cuando no es más nutritivo que el brócoli? Porque el sabor se antepone al contenido nutricional. Para entender el mecanismo subyacente, tenemos que referirnos a estudios de Imagen por Resonancia Magnética funcional (IRMf), en donde utilizan imágenes para determinar qué parte del cerebro recibe el mayor flujo sanguíneo cuando vemos una comida sabrosa. El sistema de recompensas se activa cuando se muestran imágenes de comida sabrosa a las personas con peso normal y con sobrepeso. Luego podemos ver qué centros de recompensa de qué partes específicas del cerebro reciben mayor flujo sanguíneo cuando se muestra la imagen de una sabrosa comida.

 

Para tener un ejemplo que demuestra la importancia del sabor, solo observe a los pacientes que se han sometido a tratamientos quirúrgicos para la obesidad incluidos la banda gástrica y el bypass gástrico. Estos pacientes se operan el estómago y pierden un cuarto de su peso, pero a menudo regresan a la clínica y preguntan: “¿doctor, en qué parte operó el cirujano? ¿Acaso operó en mi estómago o en mi cabeza?, porque todos las señales que ahora recibo están en realidad en mi cabeza”. Cuando investigamos a los pacientes después del bypass gástrico y les mostramos imágenes de comidas apetitosas durante la IRMf, notamos una reducción en sus centros de recompensas. La operación en el estómago cambió la forma en la que el cerebro respondía a las señales visuales de los alimentos apetitosos. Esto explica por qué los pacientes luego de una cirugía bariátrica comen menos y en especial alimentos con menos calorías, ya que las áreas específicas del cerebro relacionadas con el apetito y las recompensas disminuyen.

La importancia de una dieta saludable

Para ayudar a promover la salud cerebral, las personas de todas las edades deben tener una dieta balanceada que consista en fibra, micronutrientes (vitaminas, minerales), macronutrientes (proteínas y grasas), fitonutrientes (compuestos vegetales) y abundante agua. Esto es lo que defiende la Filosofía de Nutrición Global de Herbalife. Específicamente requiere:

  • Hasta 30 por ciento de grasas de alimentos y suplementos incluyendo ácidos grasos omega 3 y limitando las grasas saturadas
  • 40 por ciento de carbohidratos con 25 gr. de fibra
  • 30 por ciento de proteína
  • Descanso
  • Hidratación
  • Ejercicio

* Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés) 2015. Envejecimiento cognitivo: Progreso en el conocimiento y oportunidades para tomar acción. Washington, DC: The National Academies Press.

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