Why Nutrition Policy Lags Behind the Latest Science

Por Andrew Shao, Ph.D., vicepresidente, Asuntos Gubernamentales Mundiales, Herbalife
Febrero 28, 2017

Una disciplina relativamente joven, el campo de la ciencia de la nutrición, ha evolucionado rápidamente a lo largo del tiempo. Como base de la política de nutrición, se deduce que esta evolución debería tener un impacto sustancial sobre la política de alimentos y nutrición. Revise la historia de las Pautas alimentarias para estadounidenses , las cuales se publican cada cinco años desde 1980 por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (Department of Health and Human Services, HHS) y el Departamento de Agricultura (Department of Agriculture, USDA). Las Pautas son un conjunto autoritario y altamente influyente de recomendaciones que rigen la producción de empresas de productos alimenticios y que establecen lo que debe servírseles a los niños para el almuerzo escolar, entre otras áreas de acción.

Entonces, ¿cómo han evolucionado las Pautas con el tiempo? En 1980, se invitó a consumir cantidades iguales de alimentos de “los cuatro grupos alimenticios” y se enfatizó en evitar el exceso de algunos nutrientes (p. ej., grasas saturadas, colesterol, azúcar, sodio). Por lo contrario, la versión del 2015 de las Pautas, la más actualizada, está más centrada en patrones dietéticos generales y menos en grupos alimenticios específicos y nutrientes particulares.

 

En un artículo reciente publicado en The Lancet, Dariush Mozaffarian, decano de la Tufts University School of Nutrition Science & Policy, explica que si bien se han realizado progresos en la política de nutrición de los EE. UU., aún existe mucho por hacer para alinear la política con los aportes científicos más recientes.

 

La nutrición a lo largo de los últimos 100 años

A comienzos del siglo XX, la ciencia de la nutrición se centró en el descubrimiento de los nutrientes esenciales y en resolver los retos relativos a la ausencia de un nutriente específico en la dieta y enfermedades asociadas con la deficiencia de varios nutrientes (vitamina D y raquitismo, tiamina y beriberi, etc.). La política de nutrición se concentró en afrontar sucesos geopolíticos como la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, los cuales crearon preocupación por la deficiencia nutricional. Con el tiempo, los retos dietéticos y nutricionales cambiaron de atender asuntos asociados con la deficiencia de nutrientes a atender asuntos asociados con enfermedades crónicas. Le siguieron décadas de investigación con el propósito de comprender la función de los nutrientes individuales y la política de nutrición subsiguiente destacó qué nutrientes se debían consumir (p. ej., fibras) y cuáles evitar (p. ej., grasas) para reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Más recientemente, el alcance de la ciencia de la nutrición se ha ampliado para pasar de un enfoque reduccionista centrado en nutrientes aislados e individuales a la inclusión de alimentos en su totalidad y de patrones dietéticos. Sin embargo, según la opinión del Dr. Mozaffarian, la política aún está un poco rezagada con respecto a la ciencia.

 

¿Por qué la discrepancia entre la política actual y los últimos resultados científicos? Las Pautas alimentarias de 2015, según el Dr. Mozaffarian, aún “conservan el énfasis obsoleto en los nutrientes, como por ejemplo, la reducción del total de grasa saturada (en oposición a las directrices basadas en los efectos sobre la salud de diferentes fuentes de alimentos) y la preferencia de productos lácteos bajos en grasa (cuando cada vez más pruebas sugieren que los productos lácteos con leche entera podrían tener beneficios similares o incluso mayores para la salud)”. También se ha retrasado la actualización de otras políticas de nutrición.

 

Pasos en la dirección correcta

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) recientemente ha elaborado regulaciones para actualizar las etiquetas de los alimentos (que son las mismas desde 1990) para alinearse con la ciencia vigente. En septiembre de 2016, la FDA anunció el comienzo de un proceso público para redefinir el contenido nutricional sobreentendido como “saludable” que se utiliza en las etiquetas de los alimentos a raíz de una petición de un ciudadano de una empresa de alimentos. En la petición se solicitó a la agencia actualizar su regulación de modo que los principios para el uso del término “saludable” en los productos alimenticios sea coherente con los aportes actuales de la ciencia de la nutrición y las recomendaciones de las directrices dietéticas para los estadounidenses de 2015.

 

Aunque se ha avanzado significativamente, no hay duda de que aún queda mucho trabajo por realizar para que la política de nutrición y las directrices puedan seguirle el ritmo a la ciencia establecida.

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