La nueva Ciencia de la Nutrición – Parte 1

Por el Ph.D. Andrew Shao, vicepresidente de Asuntos de gobierno mundial, Herbalife Nutrition

En el taller científico anual del Consejo internacional para la nutrición responsable celebrado en Hamburgo, Alemania, realicé la presentación de apertura, “Del reduccionismo al holismo: la evolución de la ciencia de la nutrición” para científicos, reguladores y funcionarios de todo el mundo. A continuación están algunos de los puntos destacados de la presentación.

En comparación con ciencias más establecidas como la química, la física o las matemáticas, la ciencia de la nutrición es una disciplina relativamente nueva. Según la Declaración de Giessen, un importante taller internacional patrocinado por la Unión internacional de Ciencias nutricionales y el Foro mundial sobre políticas de salud: “La ciencia de la nutrición se define como el estudio de los sistemas alimenticios, comidas y bebidas, y sus nutrientes y otros componentes; y de sus interacciones dentro y entre todos los sistemas biológicos, sociales y ambientales”.

En poco tiempo, la ciencia nutricional ha evolucionado de manera acelerada de un simple enfoque reduccionista enfocado en nutrientes específicos a un enfoque de sistemas complejos. El reduccionismo se refiere a la práctica del intento de simplificar algo complejo, como la ciencia de la nutrición, al punto en que una audiencia amplia pueda entenderlo.

A inicios del siglo XX, los desafíos de la salud pública sobre la nutrición se enfocaban principalmente en las enfermedades transmisibles y en las deficiencias evidentes de nutrientes. Para abordar estos temas, el enfoque científico de aquel tiempo estaba dedicado al descubrimiento de vitaminas y minerales esenciales para combatir los efectos del hambre y la desnutrición.

 

Durante ese tiempo, los científicos creían que un único nutriente podía curar o revertir una enfermedad en particular. La comunidad médica y la sociedad de entonces aceptó de manera rápida aquel modelo porque era simple y se basaba en tres premisas:

  1. Existe una relación de causa-efecto entre una enfermedad específica y un nutriente en particular.
  2. Toda enfermedad por deficiencia de nutrientes se puede explicar fisiológicamente en términos del papel que juega el respectivo nutriente.
  3. Suministrar el nutriente en la dieta puede evitar y, en muchos casos, revertir la enfermedad.1

 

Aquel modelo era adecuado para abordar los desafíos de entonces sobre la deficiencia evidente de nutrientes. Sin embargo, en el transcurso del siglo XX en los países occidentales, la situación cambió rápidamente. Los desafíos de la salud pública y la nutrición, que se basaban en la deficiencia, se trasladaron a los problemas de exceso. Para mediados del siglo, el principal enfoque sobre salud pública pasó de las enfermedades transmisibles y la desnutrición a las enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida. Estos desafíos contemporáneos2 se deben a una combinación de una dieta pobre, actividad física reducida, rápido envejecimiento de la población, rápida expansión de la población, cambio climático y temas de seguridad alimentaria.

 

¿Progreso de la ciencia de la nutrición?

En respuesta a estos desafíos, las inversiones públicas y privadas en ciencia e investigación han alcanzado algunos hitos importantes que incluyen:

  • El entendimiento mejorado del papel de la dieta y la nutrición en la etiología de las enfermedades crónicas.
  • Los avances en biología y bioquímica celular y molecular para permitir una mejor comprensión del metabolismo de macro y micronutrientes y mecanismos de acción.
  • La identificación de nutrientes vinculados a enfermedades crónicas – calcio, folato, vitamina, omega 3 y fibra.
  • El descubrimiento, estudio y uso de otras sustancias bioactivas encontradas en los alimentos, como las isoflavonas, los carotenoides, las antocianinas y las catequinas.
  • Los avances en la comprensión del impacto del microbioma en la inmunidad, obesidad y función cognitiva.
  • Los avances en diversas tecnologías “ómicas” – genómica, transcriptómica, proteómica y metabolómica, en conjunto con la epigenética.

 

Sin embargo, la importancia de una dieta y un estilo de vida saludables no ha tenido el impacto esperado. La dieta y el estilo de vida han surgido como los mayores causantes de muerte3 y han dado lugar a la epidemia mundial de obesidad4 y la proliferación de comorbilidades como la diabetes5. El desequilibrio nutricional, en el que la suficiencia nutricional tiende a la baja mientras que el exceso de energía sigue incrementando, ha contribuido a una paradoja de obesidad combinada con desnutrición. Las poblaciones se han alimentado en exceso, pero están desnutridas.6

 

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1Raubenheimer y Simpson. Annu. Rev. Nutr. 2016. 36:603–26
2 Anjana, RM et al. Indian J Med Res 133, abril 2011, págs. 369-380
3Conover, CJ The American Health Economy Illustrated, 2012
4Información del Observatorio Mundial de la Salud (GHO, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud. Prevalencia mundial del sobrepeso y la obesidad. Fuente: Organización Mundial de la Salud http://www.who.int/gho/ncd/risk_factors/overweight/en/
5Colaboración de Estudio sobre los Factores de Riesgo de Enfermedades Crónicas no Transmisibles, ENT The Lancet 2016; 387: 1513–30
6Miller, et al. J. Nutr. 2009; 139: 1198–1202.

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