Flavanoles saludables para el corazón provenientes del cacao y del té

Por Jeffrey B. Blumberg, Ph.D., F.A.S.N., F.A.C.N., CNS-S, Miembro del Consejo Editorial, Instituto de Nutrición de Herbalife
15 de Marzo de 2017

En las últimas décadas, se ha acumulado una gran cantidad de conocimiento científico para revelar contribuciones importantes a la salud que derivan de fitonutrientes, compuestos bioactivos encontrados en alimentos de plantas (aparte de los micronutrientes esenciales, como los aminoácidos, minerales y vitaminas). El grupo más grande de fitonutrientes son los polifenoles, de los cuales alrededor de dos tercios son flavonoides. Una gran cantidad de investigación se ha centrado en la clase de flavonoides de los flavanoles, que se encuentran en altas concentraciones en el cacao y el té.

Los experimentos básicos de investigación además de los estudios observacionales de poblaciones grandes y ensayos clínicos aleatorizados indican claramente que los flavanoles pueden afectar múltiples factores de riesgos para enfermedades cardiovasculares, incluida presión sanguínea alta, inflamación, resistencia a la insulina y más. Nuestro conocimiento de los mecanismos que subyacen a estas acciones es limitado, pero emerge de manera constante en torno a la salud y la función de los vasos sanguíneos y otros tejidos objetivo.

Varias revisiones sistemáticas y metaanálisis (análisis estadísticos que combinan los resultados de múltiples estudios científicos) que han sido publicados muestran una relación positiva entre el consumo de flavanoles del cacao y la salud cardiovascular. Por ejemplo, un equipo internacional de investigadores examinaron 42 ensayos clínicos aleatorios, agudos y a corto plazo del chocolate o cacao y encontraron reducciones modestas en la presión sanguínea y la resistencia a la insulina, aumentos en la vasodilatación mediada por flujo (expansión de los vasos sanguíneos), y mejoras en colesterol HDL y LDL.1 Más importante, estos hallazgos coinciden con los resultados de un grupo de investigadores suecos de seis estudios de población a largo plazo en los que participaron más de 144,000 personas, que mostraron que el consumo de chocolate está asociado a un menor riesgo de ataque cardíaco y enfermedades cardíacas.2 Los ensayos clínicos sobre el chocolate y el cacao han convencido a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria a que concluya que los flavanoles de cacao ayudan a mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos y el flujo normal de sangre en adultos saludables. Para recibir este beneficio, se recomienda que los flavanoles de cacao se consuman diariamente de fuentes con alto contenido de flavanol de polvo de cacao
(2.5 g), chocolate negro (10 g), y/o extracto de cacao (200 mg).3 Por supuesto, cuando se eligen modos de consumir flavanoles de cacao para promover la salud del corazón, es importante maximizar este beneficio a la vez que se evita el azúcar y la grasa excesiva que se encuentran en los productos con chocolate.

Al igual que el chocolate, el té (verde, negro u oolong) es rico en flavanoles, por supuesto, el perfil de fitonutrientes de cada uno es diferente. Del mismo modo que con el chocolate, hay varias revisiones sistemáticas y metaanálisis del té y sus beneficios en la salud del corazón. Los investigadores en el Reino Unido analizaron 10 ensayos clínicos a corto plazo del té verde o negro y encontraron reducciones significativas en la presión arterial en personas con índices pre- e hipertensivos.4 Una revisión sistemática y un metaanálisis de científicos de China de 22 estudios de población a largo plazo en los que participaron más de 856,000 personas, concluyó que aumentar el consumo de té estaba asociado con un riesgo reducido de enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular y muerte cardíaca.5 Este y otros estudios sugieren que estos beneficios tienen una relación de respuesta a la dosis con consumos de entre 1 y 5 tazas por día de alrededor de entre 100 y 500 mg de flavanoles de té, respectivamente, por 200 ml. Sin embargo, es importante tener en cuenta que determinar la cantidad de flavanoles en una taza de té es todo un desafío, porque su concentración depende de un número de factores, incluido el tipo, forma y preparación del té.

El cacao y el té tienen historias ricas y complejas de uso tradicional. Desde 2000 a.C., el antiguo Olmec de Mesoamérica consideraba al cacao como un obsequio divino, cacao viene del genio Theobroma, un término que deriva del griego para “alimento de los dioses”. En 1528, cuando el conquistador español Hernán Cortez regresó a España del Nuevo Mundo, se convirtió en el primer defensor transcontinental del cacao, la comida hecha a partir de semillas de la fruta de un árbol. El té se originó en el sudoeste de China alrededor de 1500 a.C. y se consideraba que tenía propiedades medicinales importantes. A los sacerdotes portugueses les presentaron el té en el siglo XVI, y la bebida alcanzó gran popularidad en Gran Bretaña durante el siglo XVII.

En la actualidad, estamos buscando nuevas maneras de usar los flavanoles del cacao y del té para promover la salud del corazón mediante la fórmula de cantidades efectivas y seguras de extractos en alimentos, bebidas y complementos funcionales. Vale la pena tener en cuenta también que las investigaciones nuevas sugieren que estos flavanoles pueden, además, tener beneficios en los resultados más allá de la salud del corazón, incluidos cognición, diabetes, microbiota intestinal y síndrome metabólico.5,6

Si bien muchos de los estudios mencionados aquí parecen prometedores, hay un largo camino que recorrer antes de que se pueda predecir el efecto del consumo de los flavanoles en las personas y productos que los contienen que no son productos farmacológicos y que no deben consumirse para evitar o tratar problemas cardíacos. Nadie debería sustituir el consumo de té o cacao por hábitos de salud del corazón bien entendidos de dieta y ejercicios. Algún día, sin embargo, comprenderemos mejor cómo estas sustancias pueden usarse para mantener la buena salud del corazón.

 

Referencias:

  1. 1. Hooper L, et al. Am J Clin Nutr. 2012;95:740-51.
  2. 2. Larsson SC, et al. Corazón. 2016:102;1017-22.
  3. 3. EFSA NDA Panel. EFSA J. 2014;12:3654.
  4. 4. Yarmolinsky J, et al. Rev. Nutr. 2015;73:236-46.
  5. 5. Zhang C, et al. Eur J Epidemiol. 2015;30:103-13.
  6. 6. Blumberg JB, et al. Eur J Nutr Food Safety. 2015;5:1-31
  7. 7. Blumberg JB, et al. Adv Nutr. 2014;5:547-9.

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